2,8 millones de ecuatorianos enfrentan inseguridad alimentaria, según el Programa Mundial de Alimentos (PMA), esto equivale al 15% de la población, es decir, uno de cada seis habitantes.
Con estos indicadores, Ecuador se ubica como el tercer país de América Latina con mayores dificultades para acceder a alimentos, solo detrás de Haití (53% de su población) y Honduras (17%).
El PMA advierte que la situación es crítica: además de los 2,8 millones de personas en inseguridad alimentaria, 6,6 millones sufren algún grado de escasez de alimentos.
A escala global, 318 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria. Los casos más graves se concentran en África y Medio Oriente: Sudán del Sur (41%), Yemen (52%) y Haití (53%) figuran entre los países con peores indicadores.
La fase más extrema, conocida como “catástrofe” (Fase 5), se ha multiplicado por 15 en los últimos años: pasó de 85.000 personas en 2019 a 1,4 millones en 2025.
Inseguridad alimentaria
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) describe la inseguridad alimentaria como la falta de acceso regular a alimentos suficientes, seguros y nutritivos para llevar una vida activa y saludable. Se distingue entre inseguridad crónica y aguda, dependiendo de si la carencia es prolongada o inmediata y pone en riesgo la vida o los medios de subsistencia.
Tipos de inseguridad alimentaria
- Crónica: cuando una persona no puede consumir suficiente alimento de manera prolongada.
- Aguda: cuando la vida o los medios de subsistencia están en peligro inmediato.
Factores que la determinan
El PMA identifica cuatro pilares fundamentales que afectan la seguridad alimentaria:
- Disponibilidad: que existan alimentos suficientes en el mercado o en la producción local.
- Acceso: capacidad económica y física para obtenerlos.
- Uso: posibilidad de preparar y consumir alimentos de forma higiénica y con absorción adecuada de nutrientes.
- Estabilidad: que estas condiciones se mantengan en el tiempo sin interrupciones por crisis económicas, conflictos o fenómenos climáticos.