25 de mayo de 2026

🟢El País - Un año después de Daniel Noboa: Ecuador, el país más inseguro de América Latina

El diario español El País revela que, tras un año de gobierno de Daniel Noboa, Ecuador se ha convertido en el país más inseguro de América Latina, con récord de homicidios, militarización de las ciudades y un colapso de servicios básicos.

 

Primer año de Noboa: un país exhausto

El reportaje destaca que Ecuador vive una crisis de seguridad sin precedentes. Guayaquil, una de las ciudades más peligrosas del continente, muestra calles vacías vigiladas por patrullas militares, mientras los ciudadanos permanecen encerrados en sus casas por miedo. En la Penitenciaría del Litoral, los presos sufren tuberculosis en condiciones de hacinamiento, y en los hospitales públicos los médicos improvisan sin medicinas ni insumos básicos. La violencia, las extorsiones y los apagones se han normalizado como parte de la vida cotidiana.

Estrategia de guerra y militarización

Noboa llegó al poder en 2023 y fue reelegido en 2025 con la promesa de “declarar la guerra al crimen organizado”. En su primer año de mandato completo, declaró un “conflicto armado interno”, militarizó cárceles y ciudades, y convirtió la seguridad en el eje central de su gobierno. Inspirado en modelos como Nayib Bukele en El Salvador y Donald Trump en EE. UU., endureció el discurso y adoptó una narrativa de guerra. Sin embargo, los resultados son cuestionados: los homicidios se dispararon y el país no ha logrado pacificarse.

Autoritarismo y falta de resultados

El artículo subraya que Noboa ha chocado con jueces constitucionales, organizaciones de derechos humanos y sectores de oposición, que lo acusan de estirar los límites institucionales y perseguir adversarios políticos. Aunque consolidó poder y proyectó una imagen confrontadora, no ha conseguido reducir la violencia: los muertos se acumulan a un ritmo inédito y Ecuador se ubica como el país más inseguro de la región. La combinación de militarización, crisis sanitaria y deterioro institucional refleja un Estado debilitado frente al crimen organizado.

Este panorama muestra que, pese a la narrativa de “mano dura”, Ecuador enfrenta una grave crisis de seguridad y gobernabilidad, con efectos directos en la vida cotidiana de millones de ciudadanos.