12 de mayo de 2026

🟢52% de quiteños ajusta su consumo por caída de ingresos: la economía desplaza a la inseguridad

Un reciente informe de Perspectivas de Consumo en Quito muestra que el 52% de los hogares capitalinos redujo sus compras en el primer trimestre de 2026. Las razones principales son las deudas acumuladas, la falta de ingresos y la presión de los gastos básicos.

Este cambio refleja un giro en las preocupaciones de la ciudadanía: mientras en 2025 la inseguridad era el principal freno al consumo (28%), en 2026 cayó al 4%. Hoy, la inestabilidad económica se ha convertido en el nuevo “temor cotidiano”.

 

El impacto en las familias

La reducción del consumo no se limita a bienes secundarios. Los hogares quiteños están ajustando incluso lo esencial: alimentos, transporte y salud. Aunque algunos gastos aspiracionales —como ropa o entretenimiento— se mantienen en menor escala, la tendencia dominante es el recorte para sobrevivir.

La conclusión es clara: la economía golpea directamente la vida diaria y condiciona las decisiones de compra más básicas.

La falacia de Alfredo Arízaga hecha trizas 

En contraste con esta realidad, el exministro de Finanzas Alfredo Arízaga declaró que el 60% de las familias ecuatorianas gana $1.500 o más al mes.

Los datos oficiales del INEC desmienten esa afirmación:

  • El ingreso laboral mediano en 2025 fue de $397,8.
  • El ingreso familiar mensual estimado en marzo de 2026 fue de $899,73, muy por debajo de los $1.500 mencionados.
  • La Canasta Familiar Básica costaba $829,38 en marzo de 2026, lo que significa que los ingresos apenas cubren lo esencial.

La declaración de Arízaga carece de sustento estadístico y proyecta una bonanza inexistente que choca de frente con lo que sucede en Quito.

Implicaciones sociales

La reducción del consumo en Quito es evidencia concreta de la crisis económica doméstica. Mientras las familias ajustan sus gastos para sobrevivir, discursos como el de Arízaga buscan instalar una narrativa de prosperidad que no existe.

La consecuencia es doble: desgaste económico real en los hogares y desinformación peligrosa en el debate público.

La economía reemplazó a la inseguridad como principal preocupación en Quito. El ajuste del consumo revela la fragilidad de los ingresos familiares y desmonta la falsa idea de que la mayoría de los ecuatorianos vive con holgura.

Fuente. La Hora