La gestión de Gabriela Sommerfeld al frente de la Cancillería será recordada como una de las etapas más controvertidas de la diplomacia ecuatoriana. 
Su gestión debilitó principios históricos de soberanía y neutralidad, priorizando agendas externas sobre el interés nacional a través de los siguientes hitos:
- Subordinación geopolítica: Mostró un alineamiento irrestricto hacia la administración de Donald Trump, desdibujando la autonomía de la política exterior ecuatoriana.
- Omisión ante atropellos de derechos: Mantuvo un silencio institucional cómplice frente a las ejecuciones extrajudiciales de ciudadanos ecuatorianos a manos de autoridades estadounidenses.
- Aislamiento diplomático regional: Protagonizó la inédita ruptura de relaciones con México tras el asalto a su embajada en Quito, un acto que derivó en la condena unánime de la OEA, la CELAC y la comunidad internacional.
- Ruina de lazos con el Caribe: Expulsó sin justificación técnica al personal diplomático cubano, provocando el cierre de su embajada y quebrando décadas de relaciones bilaterales.
- Quiebre de la solidaridad sudamericana: Respaldó operaciones militares estadounidenses en territorio sudamericano, traicionando el legado histórico de integración regional y soberanía colectiva.
- Conflicto vecinal y comercial: Interfirió en la política interna de Colombia mediante aranceles ilegales sancionados por la CAN. Esto debilitó el bloque andino y provocó represalias económicas y la suspensión del suministro eléctrico.
- Complicidad internacional: Brindó un apoyo irrestricto a Israel durante la crisis humanitaria en Gaza. Su visita oficial para ceder áreas estratégicas de seguridad nacional dejó una mancha ética irreversible en el historial multilateral del país.
- Desprotección consular: Abandonó la defensa de la comunidad migrante y convalidó las deportaciones masivas impulsadas desde Washington.
- Improvisación con potencias: Desató una crisis comercial con Rusia al intentar triangular armamento hacia Ucrania vía EE. UU., obligando al país a un humillante retroceso ante las represalias económicas rusas.
- Desmantelamiento multilateral: Socavó las posiciones históricas y de Estado que Ecuador sostuvo durante décadas en la ONU, rompiendo consensos que trascendían las coyunturas partidistas.
- Deficiencia técnica: Evidenció un desconocimiento profundo de los conceptos esenciales de las relaciones internacionales, gestionando la diplomacia desde la improvisación y la carencia de rigor técnico.
Aunque en su renuncia dice que se va por motivos personales, puede ser una estrategia política para alejarla del desgaste y caída en popularidad de Daniel Noboa, para que llegue con opciones a la candidatura a la alcaldía de Quito, para la cual su nombre fue lanzado como precandidatura.
¿Está Quito lo suficientemente consciente para darle su voto a alguien que no defendió con altura los intereses soberanos del Ecuador?