28 de abril de 2026

🟢Recientes investigaciones arqueológicas redefinen el ritual funerario puruhá

Pedro Carretero reveló que los rituales funerarios de los puruhaes eran mucho más complejos y distintos a lo que se creía desde hace un siglo: los cuerpos se enterraban en cuclillas, sostenidos por piedras, sin ajuares completos, y con ceremonias previas y posteriores al entierro.

Este hallazgo en Rumicruz, Riobamba, cuestiona las crónicas de Jacinto Jijón y Caamaño y redefine la comprensión de la cosmovisión puruhá. 

Contexto del descubrimiento

El arqueólogo Pedro Carretero, docente de la Universidad Nacional de Chimborazo y miembro de la Casa de la Cultura, presentó los resultados de excavaciones en la comunidad de Rumicruz (Calpi, Riobamba). Estas investigaciones, iniciadas en 2016 y profundizadas en 2024, emplearon tecnología de tomografía eléctrica para ubicar restos sin dañar el sitio. Los hallazgos contradicen la obra Puruhá (1927) de Jijón y Caamaño, que sostenía que los difuntos eran enterrados con ajuares completos y ricos en cerámica y objetos rituales.

El verdadero ritual puruhá

Las excavaciones revelaron que los cuerpos eran sepultados en posición sedente o en cuclillas, sostenidos por piedras para evitar desplazamientos. Se encontraron fragmentos cerámicos rotos, restos de llamas desmembradas y morteros de piedra, lo que sugiere rituales de ofrenda y preparación simbólica. A diferencia de lo descrito hace un siglo, no aparecieron ajuares íntegros como copas o ánforas antropomorfas. Esto indica que el ritual no se centraba en acompañar al difunto con bienes materiales, sino en prácticas simbólicas de tránsito hacia otra vida.

Relectura arqueológica

Carretero y su equipo plantean que las prácticas funerarias puruhaes responden a una cosmovisión altamente codificada, vinculada a la reciprocidad y continuidad ancestral. El entierro en cuclillas simbolizaría el retorno al vientre de la tierra y la preparación para el más allá. Los objetos rotos y los restos animales sugieren un sacrificio ritual, posiblemente ligado al consumo de chicha y a ceremonias comunitarias. Estas evidencias obligan a reinterpretar los registros históricos y a integrar metodologías modernas como la bioarqueología y la arqueometría para comprender mejor la ideología mortuoria puruhá.

Implicaciones culturales

Más allá de lo arqueológico, Carretero advirtió que Riobamba ha relegado la cultura, priorizando el enfrentamiento social sobre el desarrollo intelectual. Señaló que solo conociendo y apropiándose del patrimonio se puede construir una identidad sólida. El hallazgo de Rumicruz no solo redefine la historia de los puruhaes, sino que también plantea un llamado urgente a valorar y defender el legado cultural como parte esencial de la memoria colectiva ecuatoriana.

Diferencias entre lo que describió Jacinto Jijón y Caamaño en 1927 y lo que Pedro Carretero encontró en las excavaciones de Rumicruz

 

Mientras Jijón y Caamaño describió un ritual centrado en los objetos materiales, Carretero demuestra que los puruhaes practicaban ceremonias más simbólicas y comunitarias, con un fuerte componente espiritual y de conexión con la tierra.