La candidata presidencial colombiana Paloma Valencia reveló que conversó telefónicamente con el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, quien decidió reducir los aranceles a productos colombianos del 100 % al 75 %. El anuncio, presentado como un gesto de “buena voluntad”, ha generado fuertes críticas por considerarse una intromisión en la política interna de Colombia y una concesión injustificada en medio de la crisis comercial entre ambos países.
📞 La llamada entre Valencia y NoboaEl 4 de mayo de 2026, Paloma Valencia publicó en su cuenta de X que había dialogado con Daniel Noboa, a quien expresó su compromiso de cooperar en la seguridad fronteriza si resultaba elegida presidenta. Según Valencia, Noboa respondió reduciendo los aranceles del 100 % al 75 %, medida que ella calificó como un gesto positivo hacia Colombia.
La llamada se produjo en medio de una guerra arancelaria iniciada por Ecuador en febrero de 2026, cuando Noboa impuso una “tasa de seguridad” del 30 % a las importaciones colombianas, que luego subió al 50 % y finalmente al 100 % en mayo. Quito justificó la medida acusando al gobierno de Gustavo Petro de no combatir con firmeza el narcotráfico en la frontera. Bogotá respondió con restricciones comerciales y cortes en la interconexión eléctrica.
🚨 Críticas a la intromisión políticaEl gesto de Noboa fue interpretado por sectores críticos como una intervención directa en la campaña presidencial colombiana, favoreciendo a la candidata uribista Paloma Valencia. Analistas señalan que la reducción parcial de aranceles no soluciona el daño causado a comerciantes del suroccidente colombiano y que, en la práctica, legitima una política agresiva de Ecuador contra Colombia. Para opositores, Valencia se presenta como beneficiaria de una concesión que debilita la posición diplomática de su propio país.
📌 Implicaciones políticasLa controversia refuerza la percepción de que Noboa está alineado con sectores de la extrema derecha uribista en Colombia, lo que se considera inaceptable en términos de soberanía y diplomacia. Mientras Valencia celebra la medida como un logro, críticos sostienen que se trata de un “ridículo” gesto de agresión dosificada, que pone a la candidata del lado del agresor y no de su país. En este contexto, la reducción de aranceles se convierte en un símbolo de la fractura en la cooperación binacional y un argumento más en la disputa electoral colombiana de cara al 31 de mayo.
Lo que Valencia presenta como un triunfo diplomático es visto por sus detractores como una muestra de subordinación y de intromisión extranjera en la política colombiana. Noboa, al intervenir en la campaña, profundiza la crisis con Petro y deja en evidencia que la guerra comercial sigue siendo una herramienta de presión política más que un mecanismo de cooperación regional económica y política contra el narcotráfico.