Un estudio internacional revela que el 12% de las mujeres encuestadas sufrió la difusión no consentida de imágenes íntimas y un 6% fue víctima de deepfakes. Los investigadores advierten que estas prácticas, potenciadas por la IA, buscan silenciar a periodistas, activistas y defensoras de derechos humanos. “La violación virtual facilitada por la IA está ahora al alcance inmediato de los agresores”, señala el informe.
La encuesta de ONU Mujeres señala que la inteligencia artificial está acelerando nuevas formas de violencia digital contra mujeres con voz pública: desde la difusión no consentida de imágenes íntimas hasta deepfakes sexuales y lo que los investigadores llaman “violación virtual”.
Principales hallazgos de la investigación
- Encuesta global (2025): más de 640 mujeres en 119 países participaron.
- Difusión no consentida de imágenes: 12% de las encuestadas.
- Víctimas de deepfakes o contenido manipulado: 6%.
- Proposiciones sexuales no deseadas o imágenes íntimas recibidas: 27%.
- Autocensura: más del 41% dejó de opinar en redes sociales para evitar abusos; 19% se retiró de espacios profesionales.
- Impacto psicológico: una de cada cuatro mujeres reportó ansiedad o depresión; 13% fue diagnosticada con trastorno de estrés postraumático.
- Investigadores del informe “Tipping Point: Online Violence—Impacts, Manifestations and Redress in the AI Age” señalan que los ataques son “deliberados y coordinados, con el objetivo de silenciar a las mujeres en la vida pública y minar su credibilidad profesional y reputación personal”.
- Sima Bahous, directora ejecutiva de ONU Mujeres, advirtió: “Lo que empieza en internet no se queda en internet. El abuso digital se traslada a la vida real, sembrando miedo, silenciando voces y, en los peores casos, provocando violencia física y feminicidio”.
- IA como catalizador: las herramientas de deepfake se han abaratado y agilizado, permitiendo generar en minutos imágenes falsas de carácter sexual.
- Vacíos legales: menos del 40% de los países cuentan con leyes contra el ciberacoso, dejando a 1.800 millones de mujeres y niñas sin protección jurídica.
- Impunidad: la falta de regulación y rendición de cuentas de las plataformas digitales facilita que los agresores actúen sin consecuencias.
El documento advierte que estas agresiones —como deepfakes sexuales, difusión no consentida de imágenes íntimas y acoso digital coordinado— no son incidentes aislados, sino estrategias sistemáticas para silenciar, desacreditar y expulsar a las mujeres de la vida pública.
El informe concluye con un llamado urgente a los Estados y a las plataformas tecnológicas: cerrar los vacíos legales, garantizar protección efectiva y rendición de cuentas, y reconocer que la violencia digital es violencia de género.