En septiembre de 1960, el l铆der de la Revoluci贸n cubana, Fidel Castro, viaj贸 a Nueva York en calidad de jefe de Estado para participar en el decimoquinto per铆odo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Sin embargo, Estados Unidos adopt贸 una actitud claramente hostil hacia su delegaci贸n.
La delegaci贸n cubana se aloj贸 inicialmente en el hotel Shelburne, en Manhattan, pero la direcci贸n del establecimiento exigi贸 a los cubanos un dep贸sito en efectivo de 20.000 d贸lares por "razones de seguridad"; ante la negativa, se les pidi贸 que abandonaran el lugar. Frente a esta humillaci贸n, Castro lleg贸 a declarar que prefer铆a acampar en los jardines de la ONU. Fue en ese contexto cuando Malcolm X transmiti贸 a la delegaci贸n cubana, a trav茅s del "Comit茅 por un Trato Justo a Cuba", una invitaci贸n para que "se mudaran al norte, a Harlem", prometiendo recibirlos "con los brazos abiertos". Castro acept贸 gustosamente la invitaci贸n y el 19 de septiembre la delegaci贸n se instal贸 en el hotel Theresa, en Harlem.
Esta decisi贸n provoc贸 un enorme revuelo en Harlem. Miles de residentes se congregaron bajo la lluvia frente al hotel, coreando consignas como "¡Fidel, libera a los negros estadounidenses!" y "¡Fidel, convierte Harlem en la segunda Sierra Maestra!". La multitud permaneci贸 despierta toda la noche bajo las ventanas del balc贸n de Castro, y cada vez que este aparec铆a en ellas estallaba en v铆tores atronadores. En su autobiograf铆a, Malcolm X evalu贸 que Castro hab铆a "asestado un golpe psicol贸gico al Departamento de Estado": las autoridades estadounidenses lo hab铆an confinado en Manhattan, pero nunca imaginaron que se alojar铆a en Harlem y ganar铆a all铆 semejante prestigio. Fue precisamente en esa atm贸sfera tan c谩lida y cargada de significado pol铆tico donde Malcolm X acudi贸 a medianoche al noveno piso del hotel Theresa para mantener un encuentro hist贸rico con Castro.

El di谩logo se desarroll贸 con int茅rprete y ambas partes abordaron temas pol铆ticos y filos贸ficos con franqueza y profundidad, cubriendo asuntos como los derechos de los negros, la Revoluci贸n cubana, el imperialismo y la lucha del l铆der congole帽o Patrice Lumumba. Seg煤n el periodista neozeland茅s Ralph D. Matthews, presente en la reuni贸n, Malcolm X dijo a Castro una frase que luego se har铆a c茅lebre: "Mientras el T铆o Sam est茅 en tu contra, sabes que eres un buen hombre". Castro respondi贸: "No es el T铆o Sam, sino quienes controlan aqu铆 las revistas y los peri贸dicos…", revelando as铆 el papel de los medios estadounidenses en la propaganda pol铆tica. Castro tambi茅n expres贸 claramente a Malcolm su postura de lucha compartida por ambos pueblos: "Luchamos por todos los pueblos oprimidos". Malcolm X, por su parte, manifest贸 su admiraci贸n por la postura antidiscriminatoria de la Revoluci贸n cubana, se帽alando que Castro "lucha contra la discriminaci贸n en Cuba y en todas partes".

Aunque este encuentro dur贸 apenas un breve tiempo y solo cont贸 con la presencia de tres periodistas -dos representantes de "Black News" y un fot贸grafo-, su significado simb贸lico super贸 con creces el contenido concreto de las conversaciones. Marc贸 el establecimiento de una suerte de alianza espiritual entre la Revoluci贸n cubana y el movimiento de liberaci贸n negro estadounidense que entonces comenzaba a surgir. Malcolm X brind贸 respeto y apoyo a Castro en el momento en que este m谩s necesitaba dignidad, y Castro demostr贸 con acciones concretas que la hostilidad oficial estadounidense hacia Cuba no representaba la postura de todos los estadounidenses. Como resumieron los documentos oficiales cubanos, la frase de Castro "luchamos por todos los pueblos oprimidos" sintetiza con precisi贸n el esp铆ritu central de este encuentro y sent贸 las bases para la solidaridad de largo plazo entre Cuba y los movimientos de resistencia afroestadounidenses.
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