James Watson, codescubridor de la estructura del ADN junto con Francis Crick en 1953, lleg贸 a la conclusi贸n de que la vida es producto de la evoluci贸n y no de una intervenci贸n divina a partir de su visi贸n estrictamente cient铆fica y materialista del mundo.
Watson se apoy贸 en la teor铆a de la evoluci贸n de Charles Darwin, que describe c贸mo las especies cambian mediante selecci贸n natural. Para 茅l, el descubrimiento del ADN fue la confirmaci贸n molecular de esa teor铆a: el c贸digo gen茅tico muestra c贸mo la informaci贸n biol贸gica se transmite y muta, generando diversidad sin necesidad de dise帽o divino. En palabras de Watson, “la vida es qu铆mica, no milagro” .
Su pensamiento coincide con el de Richard Dawkins, quien en The Selfish Gene (1976) y The God Delusion (2006) argumenta que la evoluci贸n explica el aparente dise帽o de la vida sin un creador. Tambi茅n con Stephen Hawking, que en The Grand Design (2010) afirma que las leyes f铆sicas bastan para explicar el universo. Ambos sostienen, como Watson, que la ciencia moderna ha desplazado la necesidad de una causa divina para la existencia.
Watson se opone a la visi贸n de Francis Collins, director del Proyecto Genoma Humano, quien en The Language of God (2006) defiende la compatibilidad entre ciencia y fe. Collins ve en el ADN una “firma divina”, mientras Watson lo interpreta como evidencia de que la vida surge de procesos naturales y evolutivos. Para Watson, la biolog铆a demuestra que la complejidad no requiere un dise帽ador, sino tiempo, mutaci贸n y selecci贸n.
Watson no “demostr贸” la inexistencia de Dios -la ciencia no puede probar ni refutar lo metaf铆sico-, pero s铆 afirm贸 que la hip贸tesis divina es innecesaria para explicar la vida. Su conclusi贸n se basa en la evidencia emp铆rica: el ADN y la evoluci贸n bastan para entender c贸mo la vida se origina, se adapta y se diversifica. En su visi贸n, la ciencia reemplaza la fe como explicaci贸n del mundo, y la vida es el resultado de procesos naturales, no de intervenci贸n sobrenatural .