1 de julio de 2026

🟢Donald Trump convirtió la presidencia en un negocio personal, mientras las mayorías enfrentan crisis sociales y económicas

Donald Trump ha convertido la presidencia en un negocio personal: sus ingresos multimillonarios en criptomonedas muestran cómo usa el poder estatal para enriquecer a su familia y consolidar su influencia, un patrón que se replica en políticos de extrema derecha en América Latina.

 

El negocio presidencial disfrazado de política

Los documentos de la Oficina de Ética Gubernamental de EE. UU. revelan que Trump obtuvo casi 1.200 millones de dólares en 2025 gracias a sus inversiones en criptomonedas, principalmente a través de la plataforma World Liberty Financial (WLF) y la criptomoneda $TRUMP, lanzada justo antes de su investidura. Estas operaciones no son simples negocios privados: se benefician directamente de decisiones políticas de desregulación impulsadas desde la Casa Blanca, lo que constituye un claro conflicto de intereses.

El enriquecimiento familiar como estrategia

El clan Trump aparece como socio y beneficiario directo de estas operaciones. Sus hijos recibieron 22.500 millones de tokens WLFI, valorados en más de 1.300 millones de dólares, mientras Melania Trump declaró ingresos por más de 10 millones de dólares en proyectos audiovisuales vinculados a su imagen. La presidencia se convierte así en una plataforma para multiplicar fortunas familiares, en lugar de servir al interés público.

 

La narrativa oficial: negar el conflicto

La Casa Blanca insiste en que “no hay conflictos de interés”, mientras celebra que EE.UU. se haya convertido en “capital mundial de las criptomonedas”. Sin embargo, esta narrativa oculta que las medidas de desregulación tomadas por Trump dispararon el valor de los activos en los que él y su familia ya estaban invertidos. Es decir, el presidente legisla para sí mismo, un abuso de poder que erosiona la ética institucional.

El espejo latinoamericano

Este modelo de enriquecimiento político no es exclusivo de EE.UU. En América Latina, figuras de extrema derecha han replicado prácticas similares: usar el aparato estatal para favorecer negocios privados, otorgar concesiones a aliados económicos y blindar fortunas familiares. Casos recientes en Brasil (Bolsonaro), El Salvador (Bukele) y Guatemala (Giammattei) muestran cómo la política se convierte en un instrumento de acumulación patrimonial, mientras las mayorías enfrentan crisis sociales y económicas.

Necropolítica y concentración de riqueza

La lógica es clara: mientras se recortan derechos sociales y se profundiza la precarización, los líderes de extrema derecha concentran riqueza en sectores especulativos como las criptomonedas. Este fenómeno encarna una forma de necropolítica económica, donde las decisiones presidenciales benefician a pocos y condenan a las mayorías a la exclusión. Trump no solo es un ejemplo estadounidense: es el rostro global de una estrategia que convierte la política en negocio privado y la democracia en fachada.

¿Qué otros mandatarios Latinoamericanos están usando la presidencia para aumentar las riquezas de su familia?